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COMO SE UTILIZA UN ANILLO VIBRADOR

 

Pese a los múltiples intentos no había conseguido que ninguna de las personas que habían pasado por mi cama utilizara bien ninguno de los juguetes que había puesto a su disposición, especialmente el anillo vibrador, uno de mis favoritos.

Pero, ¿que les pasaba?

Les asustaba que una tía fuera la que llevara la batuta de sus fantasías, les acojonaba saber que podían ser juzgados por cada movimiento, por cada caricia, por cada mordisco, les paralizaba el poder que podía ejercer sobre ellos, y eso no les dejaba que su imaginación volara, que se expresara, que fuera libre para ejecutar, para pedir, para reclamar.

Tenía que buscar a alguien como yo, sin tabúes, sin miedo a explorar, sin temor a lo desconocido, dispuesta a todo por lograr el placer de la carne, abierta a todo tipo de emociones y sin encasillar dentro de ningún estereotipo, pero donde podía ir, qué podía hacer….

Había probado casi todo, bares, apps de citas, amigos de amigos, citas a ciegas, reuniones de antiguos alumnos, nada ,todo infructuoso, todo inútil.

Ya estaba perdiendo la esperanza de encontrar a alguien que utilizara el anillo vibrador como lo había experimentado aquella Nochevieja en la fiesta de la empresa, sin tener que detallar donde iba colocado, como se manejaba, para que servía, que lástima que se hubiera ido de la ciudad, era todo tan fácil, sin ataduras, sin explicaciones, sin nombres.

Parecía que iba a ser otra cena más, otra noche en la que el alcohol iba a ser lo único que me acompañara para poder aguantar tanta tontería, tanta falsedad, tanto peloteo absurdo e innecesario. Apareció cuando iba a salir del cuarto de baño, sin mediar palabra me volvió a meter dentro y cerró la puerta, nos habíamos visto por los pasillos pero jamás habíamos intercambiado ni un simple “Hola”, pero me dejé llevar, me pareció el momento oportuno y la persona idónea, me atrajo la idea de ese desconocimiento y me excitaba la forma que tenía de dirigir mis movimientos, la seguridad con la que me desnudó, la fuerza con la que me devoró, la determinación con la que me hizo lo que estaba pensando pero no era capaz de pedir, la brusquedad de sus manos, de sus dedos dentro de mi, el hipnotismo que me producía el sentirme tan deseada, tan provocadora. La puerta del baño estaba siendo aporreada, con cada golpe sentía una nueva embestida, con cada grito soltaba un nuevo gemido, con la sensación de poder se pillados en cualquier momento aumentaban mis ganas, mi deseo, mi ruego de que nunca terminara…pero terminó, nos vestimos y, como todo había empezado, nos marchamos sin mediar palabra, sin saber nuestros nombres y sin la necesidad de conocernos.

Al rato de haber vuelto a la tediosa fiesta y sintiendo la mirada acusadora de más de la mitad de los presentes, le volví a ver, a lo lejos, solo, acompañado únicamente por una copa de vino.

Desde su posición noté que me buscaba, sentí de nuevo su atracción y me fui acercando, cuando estaba a una distancia en la que podíamos vernos con más claridad, me enseñó un pequeño paquete que sacó del bolsillo de su chaqueta, que curioso, no recordaba que llevara chaqueta, el caso es que me enseñó el pequeño paquete y me indicó con la mirada que nos fuéramos por uno de los pasillos laterales que salían del salón donde estábamos. Sin pensarlo ni un instante seguí su mirada, me adentré en el largo pasillo sabiendo que iba detrás de mi, a escasos pasos, a solo unos metros. No sentía nada más que de nuevo la agitación de saber que iba a volver a pasar, que iba a volver a tenerlo para mi durante unos minutos, de nuevo sin palabras, de nuevo sin nombres.

Casi al final del pasillo sentí como sus pasos se aceleraban hasta llegar a la altura donde yo me encontraba, de nuevo con fuerza me agarró del brazo y me condujo a una sala llena de cajas, pequeña y oscura, sin ventilación, sin sentimiento, como a mi me gustaban las cosas, sin mezclar en corazón con el resto de órganos, eso evitaba malos entendidos y evitaba hacerme sufrir, sin sentimientos no habría lamentaciones.

Esta vez fui yo la que le desnudé con rapidez, la que no le dejó pensar, la que le despojó de cualquier duda de lo que había venido a hacer.

Con un movimiento lento sacó el paquete que me había enseñado en la fiesta, lo abrió, era la primera vez que yo veía un anillo vibrador, curioso objeto, tan pequeño y tan poderoso, tan capaz de hacernos sentir absoluto placer a los dos. Se lo puso con sumo cuidado, algo sorprendente ya que no había demostrado ese cariño y ese mimo hasta el momento, se lo colocó encima del preservativo que llevaba puesto y se sentó con la espalda pegada a la húmeda pared de aquel cubículo, me cogió de las caderas y me colocó encima de él, ya despojado de aquel mimo que había utilizado para sí mismo, comencé a moverme rítmicamente, tratando de ser lenta y placentera, pero cuando comencé a sentir ese anillo pegado a mi, cuando su vibración llegaba al sitio exacto donde pierdes el sentido, cuando lo mantenía dentro para dejar que esa vibración me recorriera como una corriente eléctrica, perdí el control, mis movimientos se volvieron salvajes y bruscos, con mis manos atraía su cuerpo hacia mí, le obligaba a cercarse más, a apretarme más fuerte, el anillo había desatado una parte de mi desconocida hasta ese momento, había llegado a sitios impensables y me hacia sentir placer inimaginable.

Todo terminó igual que la primera vez, igual que había empezado, sin mediar palabra, sin sentimientos, sin nombres.

Poco después deje de verle por los pasillos de la empresa, he de reconocer que en alguna ocasión le busqué, que repetía conductas para tratar de coincidir pero descubrí, o llegué a la conclusión más bien, que le habían mandado a la oficina que se había abierto en Alemania.

Y desde entonces busco con quien repetir la experiencia, la sobriedad del sexo in ataduras, sin reparos y sin nombres.

anillo vibrador
anillo vibrador
  1. COMO USAR LAS BOLAS CHINAS

 

Qué bonita experiencia la de ser madre, haber tenido una vida dentro de ti, sentir como crecía, como se desarrollaba, hasta convertirse en una personita….

Qué bonito momento el del parto, saber que, con cada dolor, con cada contracción, estás ayudando a que tu hijo venga al mundo, estás dando vida….

Todo muy bonito, esos primeros días de dar el pecho, las largas noches sin dormir…, una maravilla. ¡Precioso vamos!

Durante los primeros meses no pareces tú, eres como la niña del exorcista, pero sin arreglar, con ojeras, leche saliendo de tus tetas, una tripa que ni es de embarazada ni tiene sentido alguno conservar, no recuerdas la última vez que un peine tocó tu cuero cabelludo…, todo muy bonito sí. En mi caso, además de todas las bondades descritas había que añadirle una más, mi suelo pélvico se había quedado tan flojo que era capaz de mearme como mi hijo, pero sin pañal.

Fui al médico para que me hiciera una revisión y me ayudara con mi incontinencia, el hombre, muy cauto, me dijo que buscara por internet ejercicios para fortalecer el suelo pélvico, ¡cómo si tuviera tiempo! Ingenuo…, hombres, ¡qué podemos esperar!

Así que recurrí a la única persona que en este caso pude salvarte la vida, tu marido diréis, y un ¡huevo! No le confiaría ahora mismo ni la simple tarea de abrir una lata de sardinas, mucho menos le voy a confiar mi pelvis, en estos casos solo tu amiga del alma puede ayudarte, siempre fiel y dispuesta, siempre alerta y con sabiduría pa ti y pa medio vecindario.

Mi amiga, además de ser una de las personas más resueltas que conozco, es madre de tres niños, a cada cual más bruto, y me dijo lo que ella había utilizado y seguía utilizando, pero ahora para otros menesteres distintos, para mejorar su elasticidad vaginal, fortalecer la musculatura de la vagina y pegarse un buen rato consigo misma, como ella lo había descrito: las bolas chinas.

Aunque tengan el nombre de bolas chinas, en realidad su origen es japonés, las inventó un emperador con numerosas concubinas y sin tiempo para los preliminares. Consisten en dos bolas unidas con cierto peso y pequeñas bolas en su interior, que producen una vibración que, no solo ayuda a mejorar la musculatura, sino que producen un gran placer al llevarlas, además el orgasmo si se consigue, hace que la musculatura de contraiga favoreciendo así su recuperación. ¿Qué? ¿Cómo os habéis quedado?, increíble lo que San Google puede llegar a descubrirte.

Como no tenía ni un minuto para ir a una tienda a por las bolas, las pedí por internet. Pedí varios modelos porque, según pude descubrir, cada uno de ellos es para un momento y un estado físico, no producen el mimo efecto y hay que saber cuándo utilizar cada una.

La primera que se utiliza es una sola bola, un poco más grande que las dos que van unidas, que debes lubricar e introducir por tu vagina, tratando de andar durante quince minutos sin que se te caiga….

Pues allí me ves a mí, con la bola metida en el susodicho meciendo al niño por todo el salón, la verdad que esa primera experiencia no fue todo lo satisfactoria que yo hubiera querido, tenía más miedo de que se cayera la bola a que se cayera el niño, pero en el fondo me gustó.

Repetí al día siguiente, ¡el bamboleo de mi cuerpo con las vibraciones que la bola producía en todo mi cuerpo, placenteros espasmos y oleadas de calor, hasta veía guapo a mi marido cuando llegaba de trabajar!

Una vez pasada esta primera fase, en la que he de decir, nunca llegué al orgasmo, cambié al segundo pack que había comprado, dos bolas, algo más pesadas y más pequeñas, unidas por una especie de cuerda que te permite manejarlas a tu antojo.

Puedes ponértelas y andar por casa o por la calle, esto último además proporciona un morbo extra al saber lo que tienes metido y creyendo que en cualquier momento pueden pillarte. Aquí si tuve un orgasmo, en plena calle, cerca de un supermercado…

Estas bolas las puedes usar también tumbada en la cama, tirando del cordel que las une para meterlas y sacarlas tantas veces como quieras, produciendo movimientos para que vibren dentro de ti….

A día de hoy, que mi hijo mayor ya tiene 10 años y el pequeño 8, sigo utilizando ese maravilloso invento, tengo de todos los tamaños y materiales que he encontrado, no solo sólo tengo un suelo pélvico que podría matarte de un golpe, sino que mi vida sexual ha mejorado infinitamente, no solo por mi mejora física, sino por el juego que dan las bolas cuando se utilizan bien, las chinas me refiero….

A veces me las pongo para ir a comprar, no veas como sigues al pie de la letra la lista de la compra cuando estas centrada en disfrutar y no en lo que te ponen en los supermercados para que piques y te dejes allí medio sueldo….

Otras veces me las pongo cuando estoy sola en casa, y me recreo en cada uno de los movimientos que producen dentro de mí, hacen que me suba la adrenalina y es un chute de energía para el día a día…

Otras veces las utilizo con mi marido, dejo que juegue con ellas a su antojo, que las utilice para conseguir momentos de verdadero placer, la verdad es que se ha vuelto un auténtico experto con ellas, aunque aún le falta mucho por aprender, pero no hay prisa, y bolas nos sobran….

VIBRADOR CLITORIANO

Un vibrador clitoriano! No me podía creer lo que me había regalado por mi 40 cumpleaños, un vibrador clitoriano!…hace años que dejamos de utilizar esos juguetitos para lo que él llamaba nuestros momentos, a saber de donde había sacado semejante idea…

De repente me di cuenta, claro!, como he podido ser tan incrédula….reí en silencio mientras salia del ascensor y me dirijia a la calle a buscar mi coche, en el camino buscaba en mi bolso mi móvil para llamar a mis antiguas compañeras de universidad, dueñas ahora de la tienda “Pídeme lo que quieras”, que casualmente tienen este mes como oferta de lanzamiento un vibrador clitoriano….como no. Bea me cogió el teléfono al segundo tono, por su voz pude darme cuenta que estaba conteniendo la risa…..un vibrador clitoriano? Ni idea de que me hablas….Julia! Gritó a su socia, y cómplice, tu sabes algo de un vibrador clitoriano que le han regalado a Eva por su cumple?

Yo?, respondió Julia desde el fondo de la tienda, un vibrador clitoriano? Como si nosotras supiéramos algo de esos cacharros, y rompiendo las dos a reír se despidieron quedando en pasar por casa a la hora de comer.

Aparecieron con una botella de vino, unos helados y otro montón de aparatos que, desde luego no lo parecían, tenían la misma función que el regalo que yo había recibido…uno de ellos tenia forma de pintalabios. Y si necesitas utilizarlo durante una emergencia? Me dijo Bea, lo llevas en el bolso y arreglado….un vibrador clitoriano con forma de pintalabios, me había quedado muy desfasada…

Después de comer y recordar viejos tiempos, Julia y Bea se despidieron animándome a utilizarlo, el cuerpo necesita momentos de placer, y estos aparatos están diseñados para eso, aprovechalo y dejate llevar!!

No lo pensé dos veces, me acicalé, me puse mis mejores galas, y más provocativas, y esperé a mi marido a la vuelta de su trabajo. Entró en casa con sonrisa entre picarona y expectante, desde que me había mandado el paquetito a la oficina no habíamos hablado, y al ver mi cara enseguida supo que había despertado mi curiosidad, y mis instintos más básicos, saqué el vibrador clitoriano que me había regalado y no hubo necesidad de articular palabra.

Se deshizo de su chaqueta y su corbata sin tan siquiera haber terminado de cerrar la puerta, no recuerdo en que momento se quitó los pantalones, no hicieron falta palabras, mi vestido tapaba una de las sillas del salón y allí, encima de la mesa, sin mediar palabra y sin ser capaces de pensar nos dejamos llevar por una pasión desmedida, el vibrador clitoriano hizo un efecto espectacular, casi adictivo diría yo porque los días siguientes era incapaz de pensar en otra cosa, se convirtió en nuestro aliado en los siguientes momentos especiales que llegaron, utilizado siempre a tiempo y en el mejor momento me hacia llegar a placeres hasta el momento desconocidos, y he de decir que desaprovechados.

Como era de esperar Bea y Julia llamaron días después desde la tienda para interesarse por le efecto del vibrador clitoriano, les expliqué, no sin sonrojarme, que era lo mejor que había probado hasta el momento, y me animaron a pasar por allí y ver los distintos modelos, quizá, una vez despierta mi curiosidad, me gustaría comprar alguno de ellos. Me acerqué hasta la coqueta tienda que tenían en el centro de la ciudad, todo colocado de tal manera que, sin parecerlo, incitaba a la compra y dejaba volar la imaginación. Me enseñaron los modelos de vibrador clitoriano de los que disponían, más grandes, más pequeños, de colores, disimulados para poder llevar a cualquier sitio, la variedad de modelos me llamó la atención y, llevada por la curiosidad y por lo que había descubierto con aquel regalo de cumpleaños, me decidí por comprar, además de algún otro producto, un vibrador clitoriano con forma de pintalabios…nunca se sabe…..

No se si fue por el original regalo recibido o por la reciente entrada en la cuarentena, me decidí por reunirme con mis amigas de toda la vida y preparar una cena un tanto picantona, Esther llegó la primera, trajo su famosa ensaladilla, Mariví como siempre se decantó por traer el alcohol y Conchi llegó con un montón de dulces para terminar. Cuando llegaron a casa ya estaban allí Bea y Julia con varios de los productos de la tienda, la primera reacción fue de incredulidad, no íbamos a cenar? Preguntó Conchi, claro que si, contesté, después….

Julia empezó sacando algunos aceites y jabones, todo perfumado y con sabor, para no dejarte ni un rincón por “explorar”, nos dijo.

Siguió Bea con otros productos de la tienda, variados y llamativos, las caras de mis amigas iba cambiando por momentos, de la vergüenza inicial, pasaron al a curiosidad y terminaron por la más absoluta concentración en cada palabra que salia de sus bocas.

Empezaron a curiosear y a coger cada producto que habían traído, preguntando si utilidad, y riendo de manera nerviosa ante cada explicación. Mariví disimilaba su curiosidad con bromas constantes, Conchi preguntaba seria, como si fuera a grabar en su mente cada una de las explicaciones y Esther, que es la que menos vergüenza tiene, quiso llevarse un producto de cada, tienes tres hijos! Le decíamos entre risas, pero ella no paraba de preguntar y coger todo lo que le ofrecían.

Terminamos con el producto estrella, el vibrador clitoriano en todas sus formas y colores, tal y como les dijimos no hay palabras para explicarlo, debéis experimentarlo…..aún así traté de darles la mejor explicación que pude, cuando los preliminares ya han hecho efecto y estas completamente desatada, el vibrador clitoriano se fusiona contigo, te roza y te hace vibrar con cada uno de sus movimientos, te hace sentir absoluto placer y en lo único que piensas es en que nunca termine y puedas disfrutar de esa manera durante horas, se apodera de los movimientos de tu cuerpo y tu cintura se mueve al ritmo del vibrador clitoriano para no dejar escapar ni uno de sus movimientos y poder sentirlos todos…..debí ser de lo más convincente porque cada una se llevó un vibrador clitoriano a su cada, incluso una de ellas se llevó el vibrador clitoriano con forma de pintalabios, porque como ya hemos dicho antes….nunca se sabe.

vibrador rabbit

 

COMO USAR JUGUETES CON TU PAREJA

 

Navidades, vaya época del año más aburrida, sobre todo para alguien como yo,  sin familia, sin amigos, sin una triste mascota….los días durante esta época se me hacen interminables, y encima me toca guardia en el trabajo, que más puedo pedir. Mi vida, además de ser monótona no tenia perspectivas de cambiar en breve, por eso me estaba volviendo cada día más descuidado, había engordado unos cuantos kilos y mi antigua melena había dejado paso a una calva rara de las que no tienes muy claro hacia donde peinarte para disimular, vamos era todo un adonis. Cuando llegué a la oficina, totalmente desierta salvo por el pobre Miguel que tenia una vida más triste que la miá, me sorprendió ver una carta sobre mi escritorio, sin remite, solo con mi nombre caligrafiado en una letra fina y curvada, que me recordaba vagamente a algo que había leído en algún sitio pero no sabía identificar.

Al abrirla leí, de forma clara y directa:

Luis, te conozco desde hace años y nunca me he atrevido a confesar lo que siento por ti, dentro de poco mi vida cambiará y no quiero que eso ocurra sin pasar algún tiempo contigo, si quieres podemos vernos a la salida de tu turno en el Miscelanea, me reconocerás enseguida….

Al principio pensé que se trababa de algún tipo de broma, pero de quien?, paso tan desapercibido que dudo que a alguien le hiciera gracia, y el caso es que esa letra….

Una vez terminado mi turno, y tratándose de víspera de Navidad, decidí arriesgarme, me asomaría por el escaparate de la cafetería y echaría un ojo a ver que encontraba, no tenia nada que perder.

Pasé al baño, me atusé mis cuatro pelos y me dirigí al bar donde me habían citado, no me hizo falta acercarme mucho para reconocer inmediatamente quien había escrito la carta, era ella, María, la jefa de personal, una treintañera despampanante con un pelo rubio platino, ojos azul cielos y unas tetas impresionantes….no podía ser ella, jamás se hubiera fijado en mi, imposible, pero al verla reconocí su letra de los comunicados internos que nos enviaba, era ella, sin duda….

Debí acercarme demasiado a la ventana porque ella hizo una seña para que entrara, me dedicó una sensual sonrisa, que debí reconocer hizo que me excitara más de lo esperado, y se quedó mirándome fijamente, no tenia escapatoria, debía entrar

Según atravesé la puerta y me iba acercando a ella notaba como el sudor recorría mi espalda y como  se me tensaban todos los músculos del cuerpo, madre mía que diosa….esto no podía estar pasando

Amablemente se levantó, me dio dos sonoros besos y me invitó a tomarme con ella una copa, cosa que acepté de inmediato para ver si podía calmar mis nervios.

Seré directa, me dijo, dentro de dos meses me marcho a vivir a Londres, no soy el tipo de mujer que se fija en hombres corrientes, me gustan los hombres como tú, hombres que no destacan en nada, que no son atractivos, ni inteligentes, cuya conversación es nula pero que seguro disfrutan del sexo más que los demás, porque en teoría, lo practicais menos….

No se si fue mi cara o el aullido que salió de mi garganta lo que le provocó la risa, pero tenia una risa tan contagiosa que consiguió relajar el ambiente.

Te propongo algo, me dijo, si te atreves mañana te voy a llevar a un sitio, es algo elitista pero conmigo podrás entrar sin problemas,solo hay una condición, no se puede entrar con prejuicios…

Mientras mi cabeza trataba de ordenar todas las ideas, mi garganta, con vida propia, dijo un agudo si, así que quedamos a las 8 al día siguiente, ella pasaría a recogerme.

A la mañana siguiente, cuando me levanté, después de toda la noche sin conseguir pegar ojo, volví a pensar si sería verdad, si esa diosa querría tener sexo con alguien como yo, si ese podía ser su defecto, que le pusieran los feos, era algo casi irrisorio pro no iba a desaprovechar la oportunidad, la última vez que pude tener algo parecido a un orgasmo creo que no habíamos cambiado de milenio…

Elegí un traje sencillo y fácil de quitar en caso de que las cosas fueran deprisa y esperé el coche que me iba a pasar a recoger. A la hora en punto lo tenia en la puerta de casa, tardamos algo más de media hora en llegar a nuestro destino, una vez allí di mi nombre al gorila de la puerta y entré, ella me estaba esperando en una pequeña sala poco iluminada, con un simple vistazo conseguí ver que no llevaba nada debajo de ese vestido, solo con eso me hubiera conformado para otros 15 años de celibato….

Nos sentamos en una pequeña y coqueta mesa, bebimos algo de vino y, antes de que me pudiera dar cuenta, las gruesas cortinas que había a ambos lados de la habitación se cerraron.

Al pulsar un botón, Maria sacó de la mesa un montón de artilugios, no conseguí reconocer nada más que los preservativos….pero que c…..no pude terminar la frase, antes de eso ella estaba encima de mi, su sensual boca recorría la mía, con ganas, con avidez, me notaba torpe en cada movimiento y pensé que se aburría antes de empezar pero nada más lejos de la realidad…

De entre todos los juguetes que sacó de esa mesa, que para se tan pequeña albergaba todo un mundo hasta el momento desconocido para mi, cogió un bote, al principio no supe que era pero ella dejó caer los tirantes de su vestido por sus brazos hasta dejarlo caer en su cintura, su pecho quedó al descubierto, no podía dejar de mirarlo, era terso y firme…ella se untó lo que me dijo era una loción comestible, alrededor de la parte del cuerpo que tenia al descubierto y me dijo que lo lamiera, mi mente no era capaz de asimilar lo que estaba pasándome, a mi!!!, solo recuerdo el sabor a fresa recorriendo mis sentidos mientras lamia cada recoveco de ese torso, de esos pechos que se antojaban cada vez más grandes con cada recorrido de mi boca, su cuello….

Se nota que eres nuevo en estos menesteres decía entre jadeo y jadeo, pero parecía disfrutar de lo que le hacia y eso me animaba a continuar, mis manos recorrieron todo su cuerpo, entreteniéndome en cada rincón, apretando cada hueco y repitiendo donde ella me pedía.

Cuando el sabor a fresa se evaporó, ella se quitó de encima y sacó otro juguete de la pesa, una especie de vibrador de color rosa chillón que no hubiera pasado desapercibido en ningún sitio, se levantó, dejó caer el vestido al suelo y se tumbó encima de una alfombra que estaba allí colocada, te toca, me dijo, yo no sabía que hacer con aquello pero, como si de algo habitual se tratara lo encendí y, después de quitarme toda la ropa, lo utilicé para que encontrara el clímax y gritara pidiendo más…creía que no iba a aguantar más, que la excitación podría conmigo y no podría continuar, pero traté de aguantar mientras una mano utilizaba el vibrador y la otra recorría el resto de su cuerpo….

Todo terminó bastante rato después, con los dos exhaustos rodeados de varios elementos más que fuimos utilizando para nuestra aventura….

No volví a verla, se marcho a Londres y ni siquiera se despidió, ahora acudo regularmente al Miscelanea, sobre todo cada vez que pruebo el sabor de fresa….

CONSEJOS PARA LA PRIMERA VEZ DE UNA MUJER

 

Ya hacía un año que mi hermana se había marchado de casa, otra ciudad, otra vida….me sentía muy sola, sobre todo ahora que la relación con Pablo iba a más.

Yo entendía las razones de su marcha, mi familia era un poco difícil, cerrada en muchos aspectos de su vida, poco cariñosa y comunicativa, con sus normas y reglas, pero me faltaban unas semanas para cumplir los 18 así que legalmente les pertenecía, además, donde iba a ir??

A la salida de clase Pablo me estaba esperando, me iba a acercar a casa en la moto, cosa que mis padre odiaban, y la dejarme en la puerta me dio una caja. Ábrela cuando estés sola.

Subí corriendo las escaleras hacia mi habitación y abrí el paquete, en él había una tarjeta, como las que se utilizan en los hoteles, y una nota “Casi un año juntos, no quiero presionarte pero si te encuentras preparada te espero en el Hotel 4 Roses esta noche a las 10”

Casi me desmayo, quería que nos acostáramos, sabia que el momento iba a llegar, tarde o temprano, pero no estaba preparada, no sabia ni por donde empezar!

Mandé un mensaje a mi hermana, necesitaba consejo y no podía confiar en las locas de mis amigas, lo único que dirían sería, tú depilate, abre las piernas y disfruta!

Mi hermana me contestó al mensaje diciendo que sabia que esto pasaría ya había dejado un pequeño diario con su experiencia en su habitación, debía cogerlo y leerlo, seguro que me ayudaría.

Fui a su antiguo cuarto y encontré el diario justo donde ella me había dicho.

“Querida hermanita, si estás leyendo esto es porque vas a perder tu virginidad, es así, la primera vez debe ser algo especial, pero no esperes música de fondo ni pétalos de rosa, seguramente tus nervios no te dejen disfrutar plenamente del momento así que te voy a dar algunos consejos.

Debes sentirte a gusto contigo misma, sexy, guapa y deseable, impregnate de la fragancia que más te guste, ponte la ropa con la que más cómoda te sientas, ropa que deje intuir pero que no enseñe nada, no se puede entregar todo de golpe según os veáis, pero sobre todo ponte algo que te guste a ti, recuerda que este momento es tuyo, y lo vas a recordar siempre.

Después debes saber que no vas al matadero, no tenses los músculos como si te fueras al ginecólogo, relajate porque si no te va a doler más…..si has escuchado bien, te va a doler pero será un dolor placentero que no querrás que termine.

Como consejo extra te diré que deberías recorrer tu cuerpo antes de dejar que otro lo haga, si no lo has hecho ya claro, explorate, descubre, investiga y no olvides las zonas que más te hacen vibrar, eso hará que tus ganas aumenten y todo fluya mucho mejor.

Y por último y más importante, utiliza siempre preservativo, en todo momento, desde el minuto cero, como decía un gran sabio hay que tener mucho cuidado porque antes de llover, chispea….

Disfruta de tu momento y déjate llevar…”

Cuando cerré el diario me sentía dispuesta a todo, fui al baño, abrí el grifo de la bañera, la llené de agua caliente y me sumergí, dispuesta a relajarme y a explorar, tal y como me habían aconsejado. Descubrí que la mente es el órgano sexual más potente, solo con imaginar que esas manos no eran las mías sino las de él se me erizaba hasta el pelo de la nuca.

Decidí dejarlo antes de que aquello se me fuera de las manos, me arreglé con un vestido corto de verano, corto pero no en exceso, cómodo y que me sentaba como un guante, me miré al espejo y me gustó lo que vi, mi autoestima no podía estar más alta.

A la hora en punto llegué al hotel, utilicé la tarjeta que me había dejado en la caja para abrir la puerta de la habitación 13, que era donde me estaba esperando, tan guapo, tan alto, tan deseable….

Llevando la contraria a lo que me había dicho mi hermana, si que había rosas en la habitación, y champán….el chico se había esmerado en que fuera algo especial, sabía que era mi primera vez y quería que todo fuera perfecto.

Cuando llevábamos un rato bebiendo y hablando se acercó a mi, me besó y me dijo si estaba preparada, en lugar de dar respuesta me quité el vestido y lo arroje a un lado de la habitación, no necesitó más.

Poco a poco me fue recorriendo con sus manos, nunca me había dado cuenta de lo suaves que eran hasta ese momento, me tocó los brazos, las piernas, recorrió mi espalda hasta llegar a mi ropa interior, que fue bajando despacio, sin prisa y con cuidado.

Sus manos recorrieron las zonas que unas horas antes habían recorrido las miás, pero con más fuerza, con más ganas….eso me hizo sentir un deseo irrefrenable así que yo hice lo mismo con él, cada vez que le tocaba el ritmo de sus manos aumentaba, lo que hacia que mi cuerpo se moviera a su ritmo.

Nos tumbamos en la enorme cama del hotel, le dije que debía ponerse un preservativo, más por la vos de mi hermana que resonaba en mi cabeza que por mi propia conciencia porque llegados a ese punto no era capaz de pensar con claridad.

Lo cogió y se lo puso, se colocó encima de mi y me separó suavemente las piernas, yo solo me dejaba hacer porque quería que ese momento no acabara nunca, entonces lo hizo, se introdujo dentro de mi, sentí una punzada de dolor tras otra pero no quería que parara, le pedí que no parara, mi cuerpo ya no me pertenecía, se movía acompasado a sus movimientos, cada vez más rápidos y fuertes, lo que provocaba mis gritos ahogados y sus jadeos.

Todo terminó demasiado rápido para mi gusto pero de manera muy satisfactoria, había sido increíble y algo que repetiría sin pensarlo, antes de darme cuenta estábamos de nuevo besándonos son control, recorriendonos como si nunca lo hubiéramos hecho y dando de nuevo rienda suelta a nuestra primera vez….

lubricante retardante
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NOMBRE PARA VIBRADORES

 

La tarde estaba transcurriendo como lo habíamos planeado, buena comida, cervezas y mogollón de risas…

Estábamos en la mansión de Mada, su marido, natural de Zurich pero afincado en Aranjuez desde hacía más de treinta años, estaba de viaje, si a eso uníamos que era la única que tenia piscina, un jardín tan grande como mi piso y ningún niño alrededor, era la anfitriona perfecta.

Teníamos por costumbre reunirnos, al menos, una vez al mes, además de ser compañeras de trabajo, eramos todas grandes amigas y esos momentos eran nuestra fuente de energía para afrontar nuestro día a día rutinario…

Esta vez a la cita no había faltado ninguna, Prudencia, Pruden para los amigos, había llegado la primera y había llevado su famosa tortilla de patatas, casada desde hacía más de veinte años con Juan, su amor de la infancia, era la que no se perdía ni una de nuestras reuniones y estaba proponiendo jugar a las cartas….Anunciación, que a pesar de su nombre bíblico podía tumbar a un veinteañero a base de chupitos de bourbon, decía que ella solo jugaría si era al mus, que las “gilipolleces” de viejos le aburrían….

En esas estaban cuando entro Mada con su última creación, una tarta de queso y chocolate que quitaba el sentido, ahora entiendo el dicho de que el chocolate es el sustituto del sexo, dijo Anastasia, Tasi para nosotras, entre risas, ella, que era la más joven del grupo y a puntito de casarse con un ex-boy, ella que tenia la piel tersa y una sonrisilla diaria de no haber dormido nada….que envidia nos daba a veces…

Para que la tarta fuera acompañada, y dado que habíamos “colocado” a los niños y era sábado, decidimos tomar unas copas, al principio Pruden opuso resistencia, eso de beber no iba con ella, pero después de mucho insistir se tomó un copazo, que le hizo brillar los ojos y soltar la lengua.

 

– Muy bien, dijo, si no hay cartas al menos vamos a entretenernos con algo, Tasi, aún no nos has dicho que quieres de regalo de bodas, vete dando ideas que luego vienen los peros…

– Un vibrador, que el mio se ha roto – Dijo Tasi.

No sabíamos si lo decía en serio o en broma, así que entre risas Loma, una de las jefas de equipo con la misma cantidad de genio que de humor, le dijo te regalo el mio que aún no lo he estrenado…

No me lo puedo creer, le djo Tasi, el mio se ha roto de tanto usarlo, como en la copla….no me puedo creer que no lo utilices…

No mucho, respondió con cierto rubor, y a nosotras, que nos va el morbo, nos bastó para empezar bombardearla, entre sorbo y sorbo del Gin tonic….como que no mucho? Si es uno de los mejores inventos, yo ya no sabría hacerlo sin usarlo….la que hablaba hora era La Jessi, si, La Jessi, morenaza de barrio con menos vergüenza que hambre, y hasta tiene nombre, Terminator, porque termina lo que mi Javi empieza, no me digáis que vosotras no tenéis so guarras!….

Las risas aumentaron y con ello las ganas de hablar.

– Yo ya he dicho que si -dijo Loma – pero no lo utilizo demasiado, con los niños y el oído que tienen seguro que cualquier vibración bastaría para tenerlos en la habitación en menos de 5 minutos, así que, como os he dicho, lo tengo sin estrenar.

–  Pero seguro que no es el primero que tienes – contestó Mada.

-No claro – djo Loma – mi primer vibrador lo tuve con 18 años, era rosa y pequeño, lo podía llevar donde quería….que tiempos….y también tenia nombre, se llamaba Levis, porque como los vaqueros, me lo ponía todos los días….

Estaba siendo una de las mejores tardes que recordaba, no podía parar de reír, tarde de ginebra y confesiones…

– Te toca Anunciación- dijo La Jessi

– No no, yo no tengo de esos chismes- respondió

– Venga hombre, que estamos entre amigas- le animó Mada

– Que no!, que no tengo, y no seais pesadas! Y si lo tuviera, que no es el caso, que os hace pensar que os lo iba a contar…

– Así que tienes – intervino Tasi- el mío se llamaba Grey, porque hacia conmigo lo que quería, es uno de los muchos juguetes que me ha regalado mi chico, y no es nada malo, al contrario, te ayuda a conseguir objetivos que no conseguirías solo con las manos…

– Esto esta subiendo de tono y sabéis que no me gusta- dijo Pruden, que en algunos casos hacia honor a su nombre- yo he dicho que habláramos del regalo de bodas, no de guarrerias de esas

– Pero Pruden -dijo entre risas Mada – no me digas que no lo has probado nunca, a ti te sacan de la postura del misionero y te me pierdes…..

– para que voy a necesitar esas tonterias teniendo a mi Juan, eso lo usareis la que los maridos andan cortos de…..imaginación….

– Al contrario- respondió Anunciación – anda que no necesitas darle vueltas al coco para saber ponerle las pilas

Creo que en ese momento nuestras carcajadas se escuchaban hasta en Galicia…

– Entonces si sabes que van por pilas es porque tienes uno – dijo Mada – si ya lo sabía yo, te traigo un bourbon y cuentas

– Que no hay nada que contar…bueno, una vez use uno, pero me dio tantos escalofríos que no me gustó, no era capaz de concentrarme….desde entonces mi marido cuando quiere algo me dice que si saca “el fresquito”…

 

– El fresquito?- preguntó Loma- y sólo lo has usado una vez?

– Bueno,  a lo mejor el fresquito ha sido sacado de su caja más de una vez pero solo en momentos especiales, aniversarios y cosas así por aquello de celebrar…

 

– Sólo faltas tú Pruden, seguro que alguno tienes, no me digas que nunca has sentido curiosidad, que no te ha llamado la atención, venga cuenta….

– Que lo cuente! Que lo cuente….El alcohol estaba haciendo ya su efecto, aquello parecía un botellón en medio de un parque, estábamos medio borrachas y pasando uno de los mejores sábados del año—

 

Que no tengo- Insistia Pruden- Que Juan es muy tradicional para eso, él del refrán sábado sabadete…

– No me lo creo, algo has tenido, alguna vez, en algún momento….es que nunca has sido joven

– Que no coño!

Como veíamos que ya no le estaba haciendo demasiada gracia por donde iban los tiros, decidimos dejarlo estar y cambiar radicalmente de tema, cuando íbamos a hablar del regalo de boda de Tasi, de repente, y con semblante muy serio, Pruden dijo, y si tuviera uno se llamaría MiJuan….pa no confundirme….

COMO HACER UN MASAJE ERÓTICO

 

A veces la necesidad nos hace tomar decisiones drásticas, duras y difíciles de comprender, pero ante la necesidad de comer, de vestir, de vivir, no podemos luchar y sucumbimos a actos que se nos antojaban imposibles…

Yo era una chica normal,  con padres trabajadores, in hermanos, no podía presumir de lujo pero tampoco podía quejarme de mi vida, no me faltaba de nada.

Un buen día, mi vida dio un giro de 180 grados, mis padres fallecieron en un accidente de coche y me encontré sola, con una carrera a medio terminar y un piso a medio pagar, debía compaginar mis estudios con un trabajo.

Al principio eran trabajos precarios, con muchas horas y muy poco sueldo, casi no me llegaba ni para comer, y ni que decir tiene para terminar mi carrera, estaba estudiando fisio, siempre me ha encantado esa rama de la medicina, pero es una carrera cara….

Uno de mis amigos me dijo que debía tomar una decisión, hay trabajos en los que ganas mucho dinero por poco tiempo invertido, pero no te va a gustar lo que te voy a proponer…estaba tan desesperada que decidí escuchar su oferta. Conozco a un tío que tiene una clínica de masajes….con “final feliz”, ni de coña, respondí, no pienso prostituirme. No es prostitución, ellos no llegaran a tocarte y aquello está muy controlado, hay máxima discreción y pagan muy bien, pensamiento al menos y mañana me das una respuesta, necesita una chica esta semana.

Esa noche no pegué ojo, le dí mil vuelas a la cabeza, pero no veía otra salida, tenia que intentarlo, no era algo definitivo y siempre podía dejarlo si no era capaz, así que a la mañana siguiente me decidí y llamé a mi amigo, empezaba esa misma tarde.

La clínica se llamaba “Be Happy”…demasiado bonito el nombre para algo tan sórdido.

Me sorprendió conocer a la dueña, una señora de unos 50 años, muy educada y elegante, con un traje chaqueta ajustado pero sin ser provocativo, y unos tacones sin fin…

Este es un trabajo como otro cualquiera, somos muy selectivos con nuestros clientes y con nuestros empleados, no queremos que la gente que está aquí se sienta mal por el trabajo que desarrolla, al contrario, queremos que lo toméis como un aliciente, como una forma de descargar el cuerpo y la mente de una manera sexual, pero sin que eso signifique que el sexo es algo sucio sino una forma de liberación…

Después de la charla con ella me sentí crecer, me dio la sensación de que iba a poder con todo, de que existía gente que no me criticaría por lo que iba a iniciar.

Para que empieces, me dijo, el primero de todos será un cliente muy especial, es mi hijo, me ayuda en el negocio y sirve para que las personas que entréis nuevas no os tengáis que enfrentar a un cliente en vuestros primeros días, él te iniciará y te dará las pautas a seguir para que todo fluya.

Levantó el teléfono y con voz decidida y firme dijo Jason puedes venir a mi despacho?

Al momento apareció un chico joven, más o menos de mi edad, al igual que su madre elegantemente vestido, con unas gafas que le daban un aspecto intelectual y un porte decidido

Te presento a Sara, es nuestra nueva empleada, te ruego que la acompañes a su cabina, le enseñes los productos de los que disponemos y le aconsejes.

Sin mediar palabra Jason se dio la vuelta y, sin siguiera mirarme, me dijo, sígueme por favor, yo le seguí como un corderito que iba al matadero, si él iba a ser mi primer cliente lo llevaba claro, iba a acabar loca por sus huesos, lo veía venir….

La cabina era más amplia de lo que yo imaginaba, con una camilla normal en medio, velas por todas partes, toallas, aceites, incienso, jabón y…condones…..creo que palidecí y él debió notarlo, es para los clientes que quieren un final feliz completo, no está permitido que les masturbes sin que se lo hayan puesto, tratamos de evitar cualquier tipo de enfermedad que nos pueda ser transmitida.

Su tono era seco, directo y sin ningún tipo de afecto, mis nervios iban en aumento.

De repente se quitó la camisa, se quitó el pantalón y dejó al descubierto un cuerpo perfectamente marcado, terso, moreno y sin un solo pelo….si todos los clientes iban a ser como él, aquello iba a ser muy fácil.

Se tumbó en la camilla y me dijo que empezara, yo no sabia ni por donde empezar y con mi torpeza empecé da darle masajes como si de un jugador de futbol se tratara….la idea de esto, me dijo, es que el cliente disfrute, si lo que quiere es que le quiten las contracturas hay otro tipo de sitios que lo hacen…

Que poca empatía, era mi primera vez, solo quería llorar y salir corriendo de allí, pero pensé en el sueldo que me esperaba, respiré hondo y empecé de nuevo.

Me dejé llevar por mis instintos, imaginé lo que a mi me gustaría que me hicieran y lo puse en práctica. Empecé suavemente por sus hombros, acercándome al cuello con suavidad pero con determinación, mis dedos pasaban por detrás de sos orejas y volvían a bajar hacia su espalda, dejé volar mi imaginación y me visualicé desnuda. Eso ayudó porque continué bajando mis manos por el lateral de su cuerpo, de manera que mis dedos jugaban con su piel, tocaban cada recoveco para ir, poco a poco bajando hacia su culo, ese culo firme y redondo, mientras una de mis manos pasaban por debajo de su ombligo, entre el hueco de la camilla y su cuerpo, la otra jugaba con sus glúteos, pasaban de un lado a otro, mis dedos se movían con soltura por el centro, acercándome cada vez más a su parte delantera. Instintivamente él abrió las piernas y me dejó que continuara con ese juego, pensé que era demasiado pronto así que mis manos volvieron a subir por su espalda.

Le pedí que se diera la vuelta, él no disimuló su excitación, y eso me animó todavía más.

Empecé a recorrer su pecho, subí por su cuello y uno de mis dedos pasó por sus labios, su lengua llegó a humedecerlo, sus ojos estaban clavados en mí y yo no podía apartar la mirada, seguí bajando por ese torso torneado, lateral, de nuevo el torso, hasta que me decidí y mis manos se metieron dentro de sus calzoncillos, llegando a tocar el vello que daba inicio al que iba a ser su final feliz.

Para mi sorpresa me paró, retiró mi mano y me dijo que era suficiente por ese día…no me lo podía creer, le pregunté si había hecho algo mal, y lo único que alcanzó a decir fue, nos pondremos en contacto contigo.

Llegué a casa bastante desanimada pero ese desánimo desapareció a los pocos minutos, Regina, la dueña de la clínica, me llamó para decirme que el trabajo era mio, si decidía aceptarlo así que al día siguiente entré con ganas pensando que me iba a encontrar de nuevo con él, no fue así, mi primer cliente de verdad era un contable de unos 60 años y con cara de triste, solo necesitó que mis manos pasaran por la parte baja de su espalda para que pusiera toda la camilla perdida….vaya empiece….

Mi segundo cliente fue un señor callado, de buena apariencia pero parco en palabras, que dejó que mi imaginación volara, al igual que mis dedos sobre su cuerpo, solo quiso que el masaje fuera por la parte delantera y en este caso si me dejó terminar debajo de la toalla que llevaba colocada, con el preservativo que le había puesto y me dejó que llegara hasta el final. Para mi sorpresa no sentí ni asco ni vergüenza, a decir verdad solo podía pensar en él.

Pasó tiempo hasta que volví a verle, me le encontré en la sala de descanso, esta vez su semblante era más amigable, me preguntó que tal iba mi trabajo y charlamos un rato. Justo antes de irse me dijo que el masaje que le había dado había sido uno de los mejores que había recibido, que desde entonces solo podía pensar en mis manos recorriendo su cuerpo y que sabia cual era mi dirección…

Esa misma tarde llegué a casa cansada pero en una nube, justo cuando me disponía a ir a la ducha, le timbre de la puerta sonó….

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